Testimonio de Juan Paladines

Después de un día común en el colegio, regresé a casa listo para almorzar. Sin embargo, al sentarme a la mesa, todo se volvió oscuro y me desmayé de repente. El susto de mi familia fue enorme. De inmediato me trasladaron al hospital, donde los médicos ordenaron exámenes urgentes para descubrir qué me pasaba. El diagnóstico llegó al día siguiente: tenía Hepatitis A.

Me vi obligado a internarme. Fueron días difíciles, llenos de inyecciones, medicamentos y comida de hospital que realmente no me gustaba. Pasé dos largas semanas atrapado en esa rutina.

Pero Dios tenía un plan de amor. Una tierna anciana que estaba en el hospital se acercó a mí y me preguntó si podíamos orar juntos. Yo acepté con fe.

Lo que pasó después fue un milagro. Al día siguiente de esa oración, mi salud mejoró drásticamente y, 24 horas después, los médicos me dieron el alta. ¡Gracias a Dios por sanarme!

«Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.» — Jeremías 17:14

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