Mi nombre es Luis Alberto y mi historia con Dios comenzó desde el primer aliento de mi vida. Al nacer, no solo conocí a mis padres y hermanos, sino que también experimenté el cuidado de un Padre Celestial.
Dios ha estado siempre a mi lado, extendiendo Su mano protectora sobre mi familia y llenando nuestro hogar con Su amor incondicional.
A través de los años, he aprendido que no camino solo. Él es quien guía mis pasos por Su sendero, dándome la sabiduría necesaria para tomar las mejores decisiones.
Sentir Su protección diaria es el milagro más grande; saber que Él nos cuida y nos ama es lo que le da propósito a mi existencia.
«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.» — Salmos 119:105


